Elisabeth y Jean son ambos muy aficionados
al Arte.
Pero la decisión de crear una casa
de huéspedes en Avignon corresponde ante
todo a una auténtica filosofía
de vida. Vivir en un marco excepcional, conocer
a gentes de todas partes, acogerlas como a amigos,
contribuir a una estancia de ensueño,
y , a veces, al azar de un instante, de una
mirada, de un encuentro, compartir una emoción
y dejar desdibujarse amistades posibles.
Pero primero ha sido el flechazo por una casa
hecha historia, bien conocida de los vecinos
de Avignon, íntimamente ligada a la valoración
de la cultura provenzal.
Jean, arquitecto, ha dibujado los volúmenes
y creado el concepto de los colores en torno
a los “Ocres de Roussillon”. La
elección de materiales antiguos da a
esta rehabilitación toda su autenticidad.
Se combinan en una sobria harmonía lo
moderno con lo antiguo.
Elisabeth, pintora, ha ido escogiendo los
muebles por toda Francia – lo cual da
la sensación de llegar a casa de amigos.
Desde las paredes, los cuadros de la artista
llaman la atención.
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